¿Quién eres tú?
Una de las mayores trampas de la cultura occidental es la de no distinguir entre el «quiénes somos» y el «qué somos». No somos capaces de definirnos más que con pequeñas porciones de información que sólo reflejan aspectos segmentados de nosotros mimos: «soy Pepe», «soy maestro», «soy hijo de…» sin darnos cuenta de que, en realidad, detrás de todos estos roles estamos nosotros.